Un directorio de nutrición puede parecer, a primera vista, un proyecto de búsqueda: introducir una especialidad, elegir una zona y obtener una lista. Pero cuando empezamos a construir Nutricionistas de Barcelona ↗, vimos que el reto real era anterior a la interfaz. Antes de permitir buscar, había que decidir qué era exactamente un profesional, qué era un centro, cómo se relacionaban, de dónde procedía cada dato y qué podíamos afirmar con responsabilidad.
El proyecto público reúne una base inicial de 324 profesionales y 747 centros o consultas, con 440 relaciones entre entidades y 688 ubicaciones cartografiadas. Son cifras publicadas con una fecha de actualización y con un límite explícito: es una base amplia construida a partir de registros públicos, no un censo oficial exhaustivo.
Esta distinción resume la filosofía del proyecto. No queríamos una web que pareciese completa gracias a una gran cifra. Queríamos una herramienta que explicara qué sabe, de dónde lo sabe y qué queda pendiente de confirmar.
El primer acierto fue separar profesionales y centros
Una persona puede trabajar en más de un centro. Un centro puede reunir a varios profesionales. Una consulta puede cambiar de dirección o mantener un nombre comercial distinto al nombre de la persona. Si todo esto se fuerza dentro de una única ficha, las duplicaciones y contradicciones aparecen enseguida.
Por eso el modelo de datos separa tres elementos:
- Profesionales, con su identidad y los datos propios disponibles.
- Centros o consultas, con dirección, contacto, ubicación e información del servicio.
- Relaciones, que conectan cada profesional con uno o varios centros.
Esta arquitectura permite actualizar una ubicación sin duplicar al profesional, mostrar varios puntos de atención y conservar la trazabilidad. También evita una confusión habitual en los directorios: presentar una consulta como si fuera una persona o atribuir a un profesional datos que solo corresponden al centro.
Es una decisión poco visible para el usuario, pero determina la calidad de todo el producto.
Fuentes distintas no son datos equivalentes
La base se construyó combinando fuentes públicas e información disponible en webs. CoDiNuCat sirvió como una de las referencias profesionales; el registro de centros sanitarios autorizados de la Generalitat, como fuente diferenciada para establecimientos. Otras webs y plataformas podían aportar contexto, pero no sustituían a la fuente original ni convertían un dato declarado en una verificación institucional.
Esta separación también se aplica a las métricas. Una reseña de Google no es una reseña de Doctoralia. Los seguidores de una red social no indican calidad clínica. Los idiomas de una web no demuestran necesariamente los idiomas de atención. Mezclar campos porque tienen una apariencia similar facilita el diseño, pero empeora la información.
Por eso cada dato necesita fuente, fecha y estado. Cuando no se puede confirmar, debe quedar marcado como pendiente o no encontrado; no hay que inferirlo para llenar un vacío. La IA ayuda a comparar, normalizar y detectar posibles conflictos, pero no elimina la necesidad de verificar.
Del modelo de datos a una experiencia comprensible
Una base rigurosa sirve de poco si la interfaz obliga al usuario a entender la base de datos.
El directorio ofrece una entrada más natural: buscar profesionales o centros, explorar especialidades, ver ubicaciones en el mapa, consultar la metodología y llegar a vías de contacto. Las fichas y páginas editoriales traducen la estructura interna en preguntas reales: qué tipo de acompañamiento busco, dónde me va bien ir, prefiero visita presencial u online, qué información puedo comprobar antes de contactar.
La web está disponible en castellano y catalán, con rutas propias, navegación equivalente y contenido adaptado. La versión principal en castellano y la catalana no son dos webs desconectadas: comparten el mismo sistema de datos, pero ofrecen una experiencia lingüística coherente en cada recorrido.
El mapa es especialmente importante. Una búsqueda sanitaria tiene una dimensión territorial clara. Poder situar centros y consultas ayuda a pasar de una lista abstracta a una decisión practicable, sin convertir la proximidad en el único criterio.
Una identidad que evita los tópicos de la nutrición
La identidad visual trabaja con ciruela, ocre, blanco y negro, combinando una tipografía funcional con una voz editorial. Evitamos manzanas, hojas, cintas métricas, básculas, cuerpos idealizados e imágenes de antes y después.
No es solo una preferencia estética. Estos códigos pueden reducir la nutrición a dieta, peso o disciplina individual, cuando el sector incluye contextos clínicos, salud pública, hábitos, patologías, deporte, alimentación colectiva y muchos otros ámbitos.
La web debía ser accesible, profesional y próxima sin infantilizar. Las jerarquías, contrastes, controles, etiquetas y navegación móvil se diseñaron para que el directorio funcionara como una herramienta de consulta, no como una campaña de transformación corporal.
Cuando se utilizan imágenes de recurso generadas con IA, se indica explícitamente que no representan a la persona real. La transparencia visual es tan importante como la transparencia de los datos.
Metodología antes que ranking
Las páginas de «mejores nutricionistas» pueden responder a una demanda de búsqueda real, pero también pueden crear una falsa autoridad si no explican el criterio.
En este proyecto, cualquier selección editorial debe describir metodología, fecha, fuentes y limitaciones. No se puede confundir visibilidad con calidad asistencial, ni pago con recomendación. El directorio sirve para orientar y comparar información disponible, no para garantizar resultados ni sustituir el juicio profesional.
La página de metodología no es un trámite al pie de la web. Es una parte central del producto: explica el alcance de la base, la distinción entre fuentes y el proceso de corrección. Profesionales y centros deben poder solicitar actualizaciones, aportar información o comunicar una incidencia.
Cómo hemos construido el proyecto con IA y criterio humano
La IA nos ha ayudado a acelerar la clasificación, la normalización de campos, la detección de duplicados, la preparación de contenidos bilingües y la validación de muchas rutas. También ha sido útil para convertir una estructura de datos extensa en componentes y páginas consistentes.
La parte decisiva, sin embargo, ha sido humana: definir el modelo, separar fuentes, revisar casos ambiguos, limitar afirmaciones, decidir qué se indexa, escribir la metodología y establecer cómo se corrigen los datos.
Este patrón es importante para Karmina. Cuando desarrollamos una web compleja, la IA no sustituye la arquitectura de información ni la responsabilidad editorial. Las amplía. El trabajo comienza con una base de conocimiento y continúa con reglas que permiten aplicarla de forma consistente.
Qué nos llevamos del proyecto
El directorio de nutrición nos ha confirmado seis ideas:
- Modelar bien es más importante que mostrar mucho.
- Profesionales y centros necesitan entidades separadas.
- Cada fuente debe conservar su significado.
- La metodología forma parte de la experiencia de usuario.
- La localización requiere rutas y contenido, no solo traducción.
- La IA es especialmente útil cuando datos, criterios y límites ya están definidos.
Nutricionistas de Barcelona ↗ es hoy una herramienta pública de consulta y un ejemplo del tipo de proyectos que podemos construir para nuestros clientes: directorios sectoriales, buscadores especializados, portales territoriales y webs basadas en datos que necesitan crecer sin perder trazabilidad, identidad ni criterio.





